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viernes, 24 de febrero de 2012

Entrevista a Nacho Ares

Licenciado en Historia Antigua y en Egiptología ha publicado 15 libros, nueve de los cuales están dedicados a la cultura egipcia. Es director del programa Ser Historia, participa puntualmente en los programa de Iker Gimenez, en el televisivo Cuarto Milenio, y en el radiofónico Tercer Milenio, y, hasta el pasado mes de enero, fue director de la Revista Arqueología. Con su primera novela dedicada al mundo egipcio nos narra dos historias ambientadas en distintas épocas pero con un personaje en común, Tutankamón. Vivimos los últimos meses de su reinado, en un Egipto aún dolido por lo ocurrido en el reinado de su antecesor, Akenaton (el faraón hereje), y en el que intenta que todo vuelva a la tranquilidad de antaño. Paralelamente a esto conocemos al gran descubridor de su tumba y de sus tesoros, Howard Carter. Un gran entendido en su trabajo que intenta por todos los medios que todo salga a la perfección, aunque debido a esto se tenga que crear enemistades con sus compañeros de profesión.




-Tras muchos ensayos te decides ahora por una novela. ¿Qué
es lo que te ha llevado a tomar esta decisión?

Los ensayos que había escrito hasta ahora, de alguna forma,
tenían parte de novela. Han sido casi una transcripción de los diarios de
viajes, investigaciones, encuentros, etc. Ahora me he centrado en que todo sea
“ficticio”, aunque los lugares que describo y las personas que protagonizan la
historia me son muy familiares ya que he crecido con ellos desde que me
enganché a la egiptología con apenas 13 años.

-¿A qué público va dirigido?
La tumba perdida puede ser disfrutada por toda clase de
públicos. El que nunca ha leído sobre Egipto creo que encontrará atractiva la
descripción de Carter y sus aventuras en el Valle de los Reyes junto a
Tutankhamón. No hace falta edulcorar la historia para añadir elementos
interesantes a su trama. La realidad supera siempre la ficción. Por otro lado,
los que entiendan algo de Egipto y hayan leído cosas del hallazgo de la tumba
y, sobre todo, de lo que sucedió después, descubrirán infinidad de guiños,
anécdotas y curiosidades que tienen su reflejo en la verdadera historia de lo
que allí pasó.

-¿Cómo ha sido tu documentación? ¿Qué libros son los que has
tomado como referencia para documentarte sobre los personajes de tu libro?

La novela la he escrito relativamente rápido. Unos meses. Sin embargo la documentación me ha llevado prácticamente una vida entera. Yo me inicié en la egiptología de la mano de estos mismos personajes, Carter y Tutankhamón. Para mí han sido como unos amigos de la infancia y los conozco muy bien. He seguido sus pasos por muchos sitios, no solamente Egipto, por lo que me siento bastante familiarizado con su historia.

-Descubrimos a un Howar Carter arisco y solitario, que vivía
por y para su trabajo. ¿Es cierto esto? ¿Era una persona tan solitaria?

Completamente. Carter tenía muy pocos amigos, aunque los que estaban a su lado, que lo conocían muy bien y sabían de sus manías, llegaron a ser personas muy cercanas. Hoy tendemos a idealizar a los personajes históricos con los que sentimos cierta simpatía. Sin embargo, en el caso de Carter, aunque más que simpatía sienta por él verdadera devoción, entiendo que era una persona difícil y que, seguramente, no nos habríamos llevado bien.

-¿Cuáles fueron las causas que le llevaron durante siete
años de su vida a buscar la tumba del faraón niño?

Carter conocía el Valle de los Reyes como nadie. El nombre de Tutankhamón surge de la nada pocos años antes. Su nombre no estaba en las listas reales, al igual que sucede con los de otros reyes de este complicado período de la historia de Egipto de mediados del siglo XIV a. C. El arqueólogo inglés intuía que su tumba debía de estar en algún lugar del Valle y así lo hizo para buscarla y encontrarla en noviembre de 1922.

-En tu libro vivimos maldiciones, envenenamientos…. ¿Es
cierto que en aquella época existía tanta rivalidad en el mundo de la
egiptología?

Desde luego. Los celos entre los investigadores eran grandes y si a esto añadimos que Carter tenía un carácter un tanto difícil, no es extraño que a su alrededor creciera una turba de advenedizos que pretendían hacerle sombra. Sin embargo, no lo consiguieron. El nombre de Carter, a pesar de no tener ningún título académico, está por delante de muchos estirados academicistas de su época, como uno de los mayores arqueólogos de todos los tiempos.

-Tutankamon es un faraón del que apenas tenemos datos, pero
es el que más admiración produce. ¿A qué es debido esto?

Los tesoros aparecidos en su tumba han servido para tener una idea equivocada de él. Carter decía que solamente sabemos de su reinado que murió y fue enterrado, y realmente es así. Si Tutankhamón que apenas reinó 10 años tenía una tumba minúscula llena de tesoros, qué podríamos esperar de las tumbas de otros reyes mucho más importantes que él cuya impronta en la Historia ha quedado grabada de una forma notable. Tutmosis III, Seti I o Ramsés II debieron de contar con objetos de un valor incalculable. Pero solamente la tumba de Tutankhamón ha llegado prácticamente intacta hasta nosotros.

-La historia nos lo presenta como un personaje maleable que
dejaba las riendas de su gobierno en manos de Ay y Horemheb, quienes gobernaban en su nombre. En tu novela nos lo muestras de forma muy distinta, como un personaje firme en sus decisiones. ¿Cómo fue en realidad?

Desgraciadamente no lo sabemos. Tendemos a pensar que al ser niño y subir al trono con apenas 10 años debió de ser una marioneta en las manos de los sacerdotes. Seguramente así fuera, pero a mí me gusta pensar otras cosas. Había gente a su alrededor que no eran tan ambiciosos como, por ejemplo, Horemheb. Es el caso de Maya, el jefe del tesoro y otro de los protagonistas de La tumba perdida. Quizá lo idealice, pero debió de ser un personaje especial.
Se amoldó a las ideas de varios reyes y supo ser fiel a los intereses de Estado que le pedía cada situación.

-¿Qué fue lo que ocasionó la muerte de este faraón? ¿Es
verdad que hubo una conspiración contra su persona?

La idea de la conspiración y el asesinato surge al mismo tiempo que el primer análisis de la momia en los años 20. Sin embargo, no hay una sola prueba en la momia que así lo evidencia. Los investigadores se han ido copiando unos a otros haciendo más “real” esa afirmación cuando no tiene absolutamente nada de científico. Los últimos estudios que se han realizado a la momia hace casi 7 años han dado como resultado que falleció por la infección de una herida que sufrió en al rodilla izquierda. Pero no sabemos cómo se la produjo. Es más, no es seguro que esa fuera realmente la causa final de su muerte.

-Existe la leyenda de “La maldición de Tutankamon”, la cual
se dice que fue la causante de la muerte de varias personas relacionadas con su
descubrimiento, como fue Lord Carnarvon. ¿Qué opinión tienes sobre esto?

Las muertes están ahí. Eso no lo puede negar nadie. Sin embargo, no creo que se justifiquen con la existencia de una maldición. Este fenómeno surge poco después de la muerte de Lord Carnarvon, seguramente como un comentario fuera de lugar que se expandió por la prensa de manera incontrolada. A mí me gustan otros detalles vinculados a esta maldición desde mi punto de vista, más interesantes. Por ejemplo, cuando Carnarvon murió en su hotel de El Cairo, en ese mismo momento, su perra Susie fallecía en el castillo de Highclere en Inglaterra. Una de esas conexiones entre el animal y su dueño, que no tienen explicación.

-Parece que en la historia del país de los faraones coges un
personaje y surgen miles de historias fascinantes. ¿Sobré que otro personaje
del antiguo Egipto te gustaría escribir? ¿Cuál es el que te parece más
interesante?

Hay muchos personajes interesantes. Me gustan más los que no pertenecen a los estratos sociales más elevados. Siempre tendemos a creer que no hay nada más allá del palacio real. Conservamos tumbas de personas de clases medias o bajas con vidas absolutamente fascinantes. Decidirme por uno, es complicado, pero seguramente cogería uno de la aldea de Deir el-Medina, la de los artesanos, las personas que construyeron y decoraron las tumbas de los reyes. También se hicieron las suyas propias y algunas son realmente increíbles. Inherkau, Senedjem, Paheru, etc. debieron de ser personas muy curiosas en vida.

-El país de los faraones no deja de sorprendernos. ¿Nos
queda aún mucho por descubrir sobre su historia?

Yo creo que no conocemos casi nada. Y es esa inmensa laguna
la que lo convierte en un lugar tan fascinante. Si lo supiéramos todo, no
tendría ningún misterio y sería todo muy aburrido. Pero son muchas las
necrópolis por estudiar, los templos por excavar o incluso las ciudades por
descubrir. Los textos nos hablan de ellas y no sabemos ni dónde están.

-Tras este libro, ¿piensas volver al ensayo o nos
sorprenderás con otro libro de ficción?

Seguramente haga saltos yendo de un estilo a otro. El ensayo me gusta y la novela también. Escribir me entusiasma, así que de una forma u otra seguiré ligado al trabajo.

-¿En qué género te sientes más cómodo?
Los dos tienen sus matices y su personalidad. Un ensayo parece más científico, puedes explicar las cosas directamente, sin rodeos, mostrando al gran público evidencias y cosas tangibles. Pero en la novela también suelo hacer ese tipo intrusiones. Prueba de ello es que, por ejemplo, en La tumba perdida hay notas a pie de página que llaman la atención sobre estas cosas que normalmente esperaría solamente en un ensayo. Además, al final de la novela, hay un epílogo en el que explico qué hay de cierto en la novela y qué partes son inventadas.

-¿Cómo vive un egiptólogo los acontecimientos que se están
viviendo en el país?

La verdad es que con mucha tranquilidad. Hay que darles tiempo y sobre todo la posibilidad de que ellos mismos elijan qué hacer con su país. La situación es infinitamente más tranquila de lo que vemos por televisión. Es más, en muchas ocasiones los propios egipcios se enteran de las cosas que pasan en El Cairo por la tele ya que ellos no aprecian nada en las calles.

-¿Cómo se encuentra actualmente el patrimonio egipcio?
Ha vuelto la calma, por suerte. En la revolución de enero de 2011 hubo un momento de convulsión, pero pronto se redujo y, dentro de lo que cabe, entendiendo los límites de la nueva situación, todo está bajo controlo. El saqueo del Museo de El Cairo aunque grave, no fue lo que en un principio se esperaba.

Muchas gracias Nacho por el tiempo que nos has dedicado y
sobre todo gracias por darnos a conocer un poco más a fondo “La tumba perdida”.





13 comentarios:

mientrasleo dijo...

Interesantísima la entrevista.
Me ha parecido un acercamiento al entorno tremendo. Además soy aficionada a la novela histórica y tal y como se presenta creo que probaré con Ares.
Ya te contaré.
Besos

marta dijo...

Hola mientrasleo
Merece la pena leerse La tumba perdida, en ella encontramos historia, aventuras, maldiciones,... Es un libro que lo tiene todo y con el que disfrutarás seguro.
Besos

AnaMari dijo...

muy buena entrevista, la verdad!

unsaludo
http://mundodetintaypapel.blogspot.com/

Tatty dijo...

Fantástica la entrevista, me encanta la novela histórica y esta tiene pinta de estar genial, me la apunto para hacerle un hueco en cuanto pueda
besos

marta dijo...

Hola Ana Mari
Bienvenida! Muchas gracias, ahora mismo voy a visitar tu blog.
Besos

marta dijo...

Hola Tatty
Ya nos contarás cuando lo leas. Su lectura no te dejará indiferente.
Besos

Espe dijo...

No conocía a este autor pero la novela creo que me podría gustar. Este tema siempre me ha interesado muchísimo y efectivamente, parece que aún nos quedan cosas por descubrir.

Carmen dijo...

Me ha encantado la entrevista, Marta. Y me paso ahora por la reseña del libro que no recuerdo si la he leído o no. La verdad es que la novela me parece muy interesante. La historia me encanta, ya sabes, y escrita por un historiador el rigor esta garantizado...
Besos,

marta dijo...

Hola Espe
SI te gusta el tema de Egipto te gustará seguro. Ya nos contarás si te lo lees.
Besos

marta dijo...

Hola Carmen
Descubrí la existencia de este libro antes de que estuviese en las librerías por una visita que hice a la web del autor. Encontré también algún otro libro suyo que me gustaría leer. Ya os contaré cuando me los lea.
Besos

Icíar dijo...

Yo vi la casa de Howard Carter en el lado oeste del nilo, muy cerca de los colosos de Menmon, estaba en la cima de una mini colina. Me dio rabia no poder bajar y verla de cerca, pero íbamos en un autobús de grupo.
Este escritor ya por lo mucho que sabe de Egipto vale la pena.
Enhorabuena por la entrevista.
Me encantó el libro que estás leyendo de "Viajes con Heródoto", sin duda, uno de los que apetece releer, de pasada cuenta estupendamente la historia antigua.
Espero la reseña con muchas ganas :D

marta dijo...

Hola Iciar
Yo también vi la casa de Howard Carter desde un autobús cuando me dirigía al Valle de los Reyes. Es una pena que en el recorrido que hicímos durante mi vista a Egipto no estuviese también incluida la visita a la casa del descubridor de la tumba de Tutankamon..
El libro de Kapuscinski lo estoy leyendo muy de cuando en cuando, no dispongo de mucho tiempo, entre eso, el blog, y que además también me estoy leyendo otro no se cuando lo terminaré. Espero encontrar un poco más de tiempo y poder terminarlo pronto para reseñarlo.
Besos

Elenully dijo...

Muy buena la entrevista. Me a parecido muy interesante. La añado a mi lista ;)